Editorial
El 2007 ha sido un gran año para la zona vitivinícola Ribera del Duero pues ha conseguido afianzarse como una de las comarcas elaboradoras de vino de calidad más importantes en el ámbito nacional y es que, como reza el eslogan del Consejo Regulador Ribera del Duero, Lo Bueno Sabe a Ribera.
La cosecha 2007 ya ha recibido la calificación de ”Muy Buena” por el Consejo Regulador mediante un comité formado por nueve expertos catadores. Tras valorar el desarrollo vegetativo de la vid, el proceso de vendimia y la elaboración de los vinos durante la campaña, los especialistas cataron a ciegas diez muestras aleatorias de vinos ya calificados por la Denominación de Origen y coincidieron en la calidad de dichos vinos resaltando el trabajo de viticultores y enólogos en el proceso de vendimia y elaboración. La cosecha 2007 tiene fuerza y sabor y el trabajo de viticultores, enólogos y técnicos ha sido esencial en la calidad de estos vinos, pero hay que resaltar que no todos vinos de la Ribera del Duero cuentan con las mismas propiedades. También las condiciones meteorológicas, que en ocasiones han sido muy difíciles, aunque no graves, han puesto de su parte a la hora de determinar el resultado final de la cosecha y así esta 25 añada ha superado la calidad del año anterior.
El informe sobre la campaña de la vendimia 2007, certificado por el Consejo Regulador, apunta a que la brotación y posterior desarrollo de la vid se produjo de forma irregular y el desarrollo de maduración, en la primera quincena de septiembre, estuvo condicionado por altas temperaturas. Por el contrario las heladas de invierno no causaron daños relevantes, mientras que las de otoño afectaron a un 40% de la superficie de viñedo inscrito. Miriam del Pico, técnico de laboratorio en Bodegas Pinna Fidelis, asegura que las condiciones climatológicas no afectaron sus viñedos situados en la zona de Peñafiel y fueron otras zonas de la ribera, como Aranda de Duero a más de 30 kilómetros de distancia, las más afectadas por las heladas o el pedrisco. Para el enólogo de Bodegas Tamaral, Fco. Javier Gallego, la mejor cosecha de los últimos cinco años fue la del 2004, calificada de “Excelente” por el Consejo Regulador, “ya que estos últimos años la climatología ha condicionado mucho el resultado final de la vendimia que adelanta la madurez de azúcares pero no la etílica”.
En el fondo tomar esta determinación es muy difícil ya que la Ribera del Duero se extiende por más de cien kilómetros y lo correcto sería calificar la ribera por zonas, pues las temperaturas y la pluviometria varían mucho de unas franjas a otras. Por este motivo, en ocasiones hay muchas bodegas en desacuerdo con la calificación, pero es una decisión tomada por el Consejo Regulador que hay que acatar ya que para la calificación individual por bodegas existen otros métodos como premios o reconocimientos gastronómicos.