Miguel Ángel Carrascal Zarza
Miguel Ángel Carrascal Zarza nació en Peñafiel en 1960 y es nieto del fundador de Protos y presidente de esta bodega desde el 2003. La tradición familiar, de fuertes raíces vitivinícolas, hacen que el presidente de la bodega más afamada de la Ribera del Duero ponga sus esfuerzos en conseguir un futuro mejor para su bodega y toda la zona ribereña.
Protos se fundó en 1927 y dos años más tarde recibió la medalla de Oro en la Exposición Universal de Barcelona, ¿Qué ha supuesto para la empresa este galardón?
Supuso el relanzamiento de una empresa que nace en el año 27 y, que ya en el 29 tenga un premio así, fue una apuesta del mercado por el vino de Protos. Hace ya casi un siglo de eso y hoy somos una gran empresa.
¿Y los siguientes galardones hasta ahora?
Pues ha tenido muchos, pero últimamente casi no participamos en concursos, porque aunque siempre es bueno que te reconozcan no queremos entrar en esa guerra. Los premios siempre suponen el reconocimiento del mercado, del consumidor y, sobre todo, del sumiller y la gente entendida en el mundo del vino. Ven que Protos es una marca con una calidad y con prestigio.
¿Qué representa para Protos ser la bodega más afamada y reconocida de la Ribera del Duero?
Somos la bodega un poco espejo, el resto de bodegas y la gente se fija en la nuestra, y por ello debemos mantenernos en ese nivel. Las previsiones nuestras tienen que ser muy altas porque luego la gente se fijará en nosotros. No podemos cometer errores y conlleva una responsabilidad muy grande, tenemos que ser los primeros e innovar, así que somos un punto de referencia.
El año pasado fuiste elegido de nuevo presidente de la compañía, ¿Cuáles son tus proyectos para estos próximos cuatro años?
Primero terminar la ampliación que estamos llevando acabo con Richard Rogers, y ahora estamos haciendo otra ampliación en la bodega de La Seca. Hay otros proyectos en marcha pero hasta que no se termine esto no van a ver la luz.
¿El Protos Verdejo está dando los frutos esperados?
Nuestra idea era sacarlo el año pasado por estas fechas, pero por temas burocráticos, no lo pudimos sacar al mercado hasta últimos de julio, y en el periodo de julio a diciembre, época mala para el vino, se vendió toda la producción. Tuvo muy buena aceptación pues en apenas 6 meses se vendió todo sin que la gente conociese el producto. Tuvo también muy buena prensa y muy buena calificación ya que en la guía Peñin de los blancos era el que mayor puntuación tenía.
¿Por qué elegisteis a Richard Rogers para la nueva bodega?
Se eligieron varios arquitectos, Rogers, Moneo, Calatrava, etc. y de ellos alguno nos rechazó y otros vieron el proyecto y lo que teníamos. Rogers vino, vio el terreno que teníamos y le gustó el proyecto y aceptó. Será una bodega visitable enfocada al enoturismo sin interferir en el trabajo de la gente, y algo espectacular al ser nosotros reflejo para otras bodegas. Está destinada principalmente a elaborar la uva de más calidad y hacer los vinos de alta gama de Protos, el resto de vinos se harán en esta bodega que estamos ahora mismo y otro tanto en la bodega de Anguix.
¿Para cuando esperáis abrir la nueva bodega?
Esperamos abrirla dentro de un par de meses ya que tuvo unos retrasos, como todas construcciones, pero esperamos que este terminada para junio o julio, y después de vendimia, por octubre, abrirla al público para dar visitas. La bodega funcionará como un museo visitable, de martes a domingo, y orientado en especial al turista.
¿Cuál es vuestra presencia en el mercado internacional?
Nuestra presencia es muy importante. Ahora mismo estamos en unos 60 países y de nuestra facturación en torno a un 28 % va la exterior pero nuestra idea es subir a un 30 o 33%. Donde más exportamos es en Europa, también sur de EE. UU, México, República Dominicana, Costa Rica, Brasil y por supuesto en Honk kong, China y Japón.
El Consejo Regulado cumple 25 años, ¿Qué ha supuesto la Denominación de Origen en la viticultura?
La Denominación de Origen ha sido muy importante para la Ribera del Duero ya que supuso un revulsivo para la zona donde hasta los años 80 el cultivo de la viña estaba abandonado ya que eran mucho más rentables otros cultivos como la remolacha o los cereales. Protos prestó el nombre a la Denominación de Origen y eso supuso un revulsivo económico y relanzamiento en la zona. Por supuesto también ha fomentado puestos de trabajo, sobre todo entre cooperativas, empresas y bodegas, ya que ahora somos más de 250 las empresas que formamos parte de la Ribera del Duero, y también la especialización de trabajos y la creación de gente técnica. Así también los vinos han aumentado de calidad porque antes se fijaban más en la cantidad y menos en calidad, que es lo que prima ahora. Ahora conseguimos, sin duda alguna, unos vinos de más calidad que hace unos 20 años.
¿Por qué fuisteis solos al Salón alimentaría de Barcelona?
Nosotros vamos siempre en solitario, llevamos ya muchos años así porque necesitamos más espacio. Es un escaparte de distribución y es donde hacemos contratos con distribuidores, importadores o exportadores, por eso necesitamos unos 150 metros cuadrados de stand. El primar año que fuimos fue en 1994 y ya empezamos a ir en solitario.
¿Cómo definirías un buen vino?
Definir un buen vino es muy difícil y a la vez muy personal. Yo, desde mi punto de vista y como consumidor que soy, creo que un buen vino tiene que pasarte bien en boca y que deje un buen recuerdo cuando lo has bebido pero, sobre todo desde el punto de vista del consumidor, que no te sacudan al bolsillo demasiado.