Artículo de Sheila Sanchéz
Hace cinco años fui a Peñafiel, y me gustó lo que vi. Cinco años deseando volver y este 2007 ha sido el año clave, pues prometo volver año tras año, y si tengo hijos, quiero que sepan lo que es Peñafiel.
Bueno hay que decir que este año iba algo asustadilla. Con cuatro chicos viví en una casa durante 10 días y una única chica a la que conocía. Los dos primeros días fueron pésimos, no sabía que hacer, con algo de vergüenza por no conocer a nadie… ¡pero enseguida todo cambió! Natalia, de la peña de “Condenadas polvo-tellón”, me presentó a las chicas de la peña y a los chicos del “Tugurio”. ¡A partir de ahí fue inolvidable! Y es que conocí a gente maravillosa. Gente que te acoge como si te conociera de toda la vida. ¿La mejor sensación? La noche del desfile de peñas, en la que unas 20 personas en la plaza empezaron a chillar “que salte Sheila”, ¡No me lo podía creer! Pero si los conocí ayer, –pensaba yo-…pero sí, ahí estaban, animándome a que me lo pasara bien con ellos. Y así fue, ni corta ni perezosa me fui con ellos a liarla, a donde fuera. La cuestión era disfrutar, y con ellos no había duda de que lo haría.
Los cuatro chicos con los que vivía no aguantaban ni la mitad que yo, pues yo pensaba que eran unos fiesteros. Me di cuenta que hay que vivir las fiestas a tope, aunque controlando, porque cuatro días más y muero de tanto beber y tantas horas sin dormir.
Todo fue rodado, fiesta y más fiesta y risas continuamente. Y luego mil recuerdos y lágrimas al marchar y dejar a todos allí. Porque realmente la gente caló fondo. Tantas horas juntas hace que cada momento sea anecdótico…y es que ahora cualquier foto o canción hace que me venga a la cabeza imágenes en la peña. Esa “calle la pantomima”, el reservado, los cubatas, los sofás rotos con ratas, la canción de “no bastará”, la de 746, las camisetas de la peña, que no tenía pero tendré, porque volveré con fuerzas a liarla el próximo San Roque, las pulseras de las paraditas, los vermuts, las croquetas, los bocatas de lomo a las cinco la mañana o a la hora que fuese… Todo eso y más, no podría olvidarlo jamás.
Tenerme que ir, pedir móviles y Messenger y subir al coche, fue lo más duro. Os volveré a ver en breve, lo sé, porque ganas no me faltan, pero mientras me queden los recuerdos, los buenos recuerdos…
Poco más puedo decir, los que realmente lo habéis vivido sabéis de lo que hablo y sabéis que es algo que acabas repitiendo. Gracias a toda esa gente de Peñafiel que hace que esas fiestas sean inolvidables. ¡Deseando que llegue ya San Roque 2008!
Desde Barcelona se os echa de menos.