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El grupo de alimentación Ebro Puleva decide cerrar su factoría azucarera en Peñafiel tras muchos meses de incertidumbre por parte de sus trabajadores. La empresa afirma poder mantenerla una campaña más si los agricultores responden manteniendo el cultivo.
La reforma de Azucarera Ebro pretende llevarse a cabo sin despidos, ya que la compañía prevé medidas como prejubilaciones y traslados para minimizar el impacto de la reestructuración es sus trabajadores. Sin embargo la ausencia de un plan de reindustrialización para Peñafiel deja a unas quinientas familias de Palencia, Aranda, Soria y Valladolid y al pueblo de Peñafiel preocupados por el traslado o la ausencia del trabajo así como por la economía de la localidad. Los trabajadores ribereños confían en la Junta de Castilla y León al admitir que no aceptará un expediente de cierre que no lleve un plan de reindustrialización consigo, y confían también en los apoyos económicos que la administración ha prometido para dicho plan y en el Ayuntamiento de Peñafiel.
Junto a la factoría peñafielense Ebro Puleva cierra dos plantas más en Guadalcacín (Jerez) y La Rinconada (Sevilla). La compañía apunta que las tres plantas afectadas por la reforman suman una plantilla fija de 291 empleados y 249 trabajadores temporales en época de remolacha.
La compañía de alimentación presidida por Antonio Hernández Callejas presentó ayer a las comunidades autónomas y a las organizaciones agrarias el plan por el que eliminará alrededor del 50% de su producción azucarera, a causa de la reorganización del sector en la Unión Europea.